¿Cuándo empieza el presente?
El aire estaba enrarecido
Por María del Carmen Saravia (Invitada Especial)
Su cuerpo cayó pesado. El suelo era sumamente duro y pedregoso. Eso sintió de repente. Algunas piedras tenían puntas agudas, estas se le clavaron en el pecho, entre las costillas, o así lo creyó. Por el dolor. Le pareció que tenía heridas, leves pero que sangraban. ¿O era su imaginación? Trató de cambiar de posición, cosa que le costó bastante, para poder tocar sus rasguños con las manos. Porque además no podía respirar como siempre, le costaba. No recordaba haber tenido problemas de respiración antes. Pero, se decía, la caída ha sido muy de golpe. Tampoco estaba seguro de cuánto tiempo le llevó reaccionar. Eso sí, el aire estaba enrarecido. Así y todo le resultó agradable. Debía ser porque estaba como perfumado. Levemente. Aire dulce. Y también el ambiente era cálido, no demasiado. No lograba entender dónde estaba. Sin embargo, no estaría muy lejos de su casa. Pero tenía serias dudas, a las que no quería atender. Para qué. Estaba bien un cambio de rutina, aunque sus dudas seguían, ¿podría volver a su casa? Eso casi seguro, probablemente debería buscar un poco cuál era el mejor camino.
Fue estirando de a poco las piernas, y con los brazos extendidos se puso a palpar el suelo debajo de su cuerpo. Estaba entero. Pudo abrir más los ojos, despacio y vio sus pequeñas laceraciones. Qué raro, su piel estaba un poco abierta, pero nada más. Claro, pero sentía una especie de picazón, como cuando de chico se lastimaba y comenzaba en unos días a cicatrizar la lastimadura. Pero ahora estaba cicatrizando muy rápido. Bueno mejor, se dijo. Moviéndose despacio, con cautela, pudo extenderse de espalda sobre el piso duro y cubierto de pequeñas piedras, unas parecían más grandes que otras. De pronto tomo consciencia de que estaba desnudo, totalmente desnudo. ¿Cómo sucedió esto? Su mente estaba cada vez más confusa. Tenía sensaciones muy raras y pensamientos que iban de un lado para otro. No hay mucha lógica en esto, se decía hablando consigo mismo y en voz baja, aunque no notaba que hubiera ninguna otra persona cerca. O por lo menos en lo que era la lógica a la que estaba acostumbrado. Había oído hablar de otras lógicas. Esta era una lógica difusa, por ahora. Debería empezar a pensar dónde podría encontrar alguna ropa para ponerse. Seguro cuando se pusiera de pie y empezara a reconocer el terreno se le ocurriría algo. O pediría auxilio. Pero ¿cómo lo haría? Empezó a palpar en los costados de su cuerpo y no encontró su morral, donde estaba siempre su celular. En esa caída tan violenta, o mejor tan desprevenida, había aterrizado sin su teléfono. Ese elemento indispensable para pedir ayuda. Llamar a su casa, a su familia o a algún amigo. Al fin se dijo, tampoco era seguro encontrar a alguien, casi nunca los encontraba cuando más los necesitaba.
Mientras tomaría un descanso, dejaría la mente un poco en blanco, pondría en marcha sus rutinas de relajación, y podría meditar. Lo necesitaba.
Entonces miró hacia el cielo, estaba radiante, con una luminosidad brillante y casi blanca, un cielo raro, no encontró un horizonte. ¿Cómo no encuentro el horizonte en un espacio tan llano y extenso? ¿Qué se puede hacer sin horizonte? En unos minutos ese cielo resplandeciente empezó a oscurecerse.
Deberé buscar un lugar más liso, más cómodo para poder dormir esta noche, eso pensó. Estaba feliz, quizás por primera vez en su vida. Y su mente le devolvió la imagen de su cama.
***
Muchas veces piensa en el futuro. Ese estado que a menudo dicen los budistas u otro tipo de místicos, en el que no se puede predecir, no se sabe cómo será. Eso pasará seguramente a determinado nivel o plazo, en los que no se puede predecir nada. En el corto plazo es probable que se pueda atisbar el futuro. Lo que llamamos futuro próximo. ¿esa indeterminación está ligada al mundo colectivo o es aplicable al individuo? Siempre le preocupó indagar ¿cuándo empieza el presente? Trató, realmente trató. Trató de hacer pruebas: ¿hace un año, hace un mes, hace una semana, hace una hora, o dos minutos o uno? O de lo que se habla es del aquí y ahora en mi vida individual. Y entonces está ligado a acontecimientos reales o fantasiosos subjetivos? Al final nunca se cierra el círculo que recorre el pensamiento. Y se terminan las especulaciones intelectuales. Cada persona encontrará su aquí y ahora. Finalmente la vida parece ser un continuo de aquí y ahora.
Pero, al ir reconociendo su cuerpo físico, al tocarlo, al verse, y darse cuenta de que está completo, y que es sus proporciones son relativamente equilibradas, empezó a reflexionar acerca de la racionalidad de su cuerpo. En el sentido de verificar el propósito de su conformación, el ¿para qué sirven las manos, y las piernas y los dedos de las manos y de las piernas y su cabeza y para qué sirve su cuello y así todo. Y porqué tiene los ojos donde los tiene o sea adelante y por qué no detrás, por qué no tiene los ojos detrás. ¿Por qué razón nos vemos cómo nos vemos? Se sabe que todo eso está estudiado, más que nada en lo que respecta a la adaptación al ambiente. Se sabe. Aun a riesgo de sentirse loco, su mente salta de pronto al futuro. Porque en general nos reconocemos como terminados desde el punto de vista físico pero eso lleva también a la psiquis. Se da cuenta que existe una resistencia a pensar que con el tiempo vamos a tener otra fisonomía. Ni Él ni nadie podría pasarse la vida, o más bien lo que queda de ella, pensando cómo se verá en el futuro. Aunque no comparta al Darwinismo del todo, es cierto que hay evidencias del cambio físico que muestra nuestro camino hasta el homo sapiens. Sin darse cuenta lo registra en su mente para estudiarlo más en serio. Pero esos cambios esas mutaciones se han desarrollado colectivamente, socialmente, parece. Y han sucedido a través de millones de años. Ahora se le ocurre que los cambios serán mucho más rápidos. Es imposible evitar buscar las posibles imágenes futuras de los seres humanos. Lo que le pasa es que estas están contaminadas por las que ya imaginaron los escritores, la ciencia ficción, las películas y otras formas de predicciones que los mismos científicos han formulado. Las pistas que han dejado. Que si tendremos dos dedos, o tres como ET, que si tendremos tanto vello o cabello, porque eso es muy estilo gorila. Que si la cabeza será puro cerebro y entonces con más neurotransmisores la comunicación sería telepática. Algo ya lo es.


